Las mujeres en El gran Gatsby

Las mujeres en El gran Gatsby

¿Cuál es el rol de las mujeres en la novela más conocida de Scott-Fitzgerald y el libro que es tal vez el mejor candidato a la Gran novela americana?

Aparte de lo que podemos afirmar en una reseña sobre el libro, podemos ahondar en este tema, especialmente considerando las tres mujeres en los roles principales: Daisy, Jordan y Myrtle.

El gran Gatsby sitúa el sueño americano en el contexto de la edad del jazz, en los años veinte, cuando las mujeres van ganando autonomía y toman distancia de los valores tradicionales. Y, sin embargo, como tan bien lo explica Virginia Woolf en su obra fundamental para el feminismo, Una habitación propia, la descripción de las mujeres viene de la mano de dos de sus personajes masculinos principales: Gatsby y Nick Carraway, el narrador principal.

Daisy

Daisy Buchanan es el personaje femenino más conocido de El gran Gatsby. Ella es la prima de Nick y, como se verá en la historia, el objeto del amor exaltado de Jay Gatsby. Vive en la zona rica que es East Egg, está casada con Tom Buchanan con quien ha tenido una hija. Y sin embargo, a pesar de estas características, Daisy siempre aparece como distante y casi inalcanzable.

Su característica distintiva es su voz:

Era el tipo de voz que el oído sigue de arriba a abajo, como si cada discurso fuera un arreglo de notas que nunca volverán a sonar. Su rostro era triste y encantador, con cosas brillantes en él, ojos brillantes y una boca brillante y apasionada, pero había una excitación en su voz que a los hombres que la habían querido les resultaba difícil de olvidar: una compulsión de canto, un “escucha” susurrado, una promesa de que había hecho cosas alegres y excitantes hacía un rato y que había cosas alegres y excitantes rondando en la próxima hora.

Cuando la historia progresa Daisy es revelada como la razón principal para el estilo de vida de Jay Gatsby, su centro de gravedad y acción. Ella es el componente principal de ese sueño americano, siempre irrealizable y prometiendo un futuro que no hace más que teñir de tragedia el presente.

Jordan

Jordan Baker ha sido amiga de Daisy durante años y es la que introduce al lector al comienzo de la historia entre Gatsby y Daisy, ayudando a dejar a Daisy en esa distancia mística. Sin embargo ella también es un enigma. Nick, para quien este enigma resultará atractivo la describe diciendo

Ahora sabía por qué su rostro me resultaba familiar: su agradable expresión despectiva me había mirado desde muchas fotos en huecograbado sobre la vida deportiva en Asheville y Hot Springs y Palm Beach. También había oído alguna historia sobre ella, una historia negativa y desagradable, pero hacía tiempo que había olvidado cuál era.

La pareja entre Nick y Jordan, arreglada por Daisy, es el contrapunto ideal a la historia principal, ellos son mucho más fríos, civilizados entre ellos – si algo caracteriza la relación es la ausencia de un sueño en común.

Si la relación entre Gatsby y Daisy está caracterizada por la pasión (la pasividad absoluta), la relación entre Nick y Jordan está marcada por la racionalidad:

«Eres una conductora pésima», protesté. «O tienes que ser más cuidadosa, o no deberías conducir».
«Soy cuidadosa».
«No, no lo eres».
«Bueno, otras personas lo son», dijo ella con ligereza.
«¿Qué tiene que ver eso?».
«Se mantendrán fuera de mi camino», insistió ella. «Hacen falta dos para que haya un accidente».
«Supón que te encuentras con alguien tan descuidado como tú».
«Espero que nunca lo haga», respondió ella. «Odio a la gente descuidada. Por eso me gustas».

Como se verá en el desenlace, esta conversación casual tiene un contenido premonitorio, cuando los conductores descuidados entran en acción.

Myrtle

Por último tenemos a Myrtle Wilson, la amante de Tom Buchanan, que es introducida casi con la sorpresa de que Tom pueda tener un interés en alguien más que él. Hecho que queda resaltado por la diferencia en la clase social y la tranquilidad con la que Myrtle acepta la diferencia y requiere innumerable regalos y muestras de afecto por parte de Tom.

Ambas mujeres, Myrtle y Daisy, conocen la existencia de la otra, algo que está demasiado presente como para poder o necesitar ser nombrado.

Y sin embargo, no son ellos los únicos personajes que intentan ocultar las relaciones extramaritales, de hecho, Tom y Myrtle has elegido mostrar su relación en lo posible. Es en aquellos que la ocultan o procuran no ver dónde el conflicto llega a su punto máximo. Hablando de Wilson, el esposo de Myrtle, Jack dice

Había descubierto que Myrtle tenía algún tipo de vida aparte de él, en otro mundo, y la conmoción lo había dejado enfermo físicamente. Lo miré fijamente y luego a Tom, que había hecho un descubrimiento paralelo menos de una hora antes, y se me ocurrió que no había ninguna diferencia entre los hombres, en inteligencia o raza, tan profunda como la diferencia entre los enfermos y los sanos. Wilson estaba tan enfermo que parecía culpable, imperdonablemente culpable… como si acabara de dejar una chica pobre embarazada.

Nick y su visión de las mujeres

Pero, en definitiva, no es posible determinar hasta qué punto esta visión de las mujeres, comandando desde su irrealidad, no es simplemente el velo que Nick tiende sobre la narración. Tal vez la única tesis que él quiere probar es que Jay Gatsby es en realidad el gran Gatsby y que todos los otros, hombres y mujeres por igual, no han osado mirar su sueño y dar todo para realizarlo.

El último diálogo entre los dos personajes masculinos principales es, sin embargo, uno de entendimiento y hermandad:

Nos dimos la mano y me puse en marcha. Justo antes de llegar al seto recordé algo y me di la vuelta.
«Son una pandilla podrida», grité a través del césped. «Tú solo vales más que todos ellos juntos».
Siempre me he alegrado de haber dicho eso. Fue el único cumplido que le hice, porque lo desaprobaba de principio a fin. Primero asintió cortésmente con la cabeza, y luego su rostro se convirtió en esa sonrisa radiante y comprensiva tan propia de él, como si hubiéramos estado en connivencia extática sobre ese hecho todo el tiempo.

 

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