Lady Susan: la novela en la que Jane Austen escribió una villana
POR Rosetta EduQuien haya leído Orgullo y prejuicio o Persuasión tiene una idea bastante formada de lo que hace Jane Austen: heroínas con criterio moral, ironiza sobre la sociedad que las rodea, una boda al final que premia el buen juicio.
Lady Susan no hace nada de eso. Su protagonista es una mentirosa magnífica, sin escrúpulos ni remordimientos, que manipula a todo el que se le acerca, intenta casar a su hija adolescente con un idiota al que la chica detesta y mantiene mientras tanto una relación con el marido de una conocida. No hay castigo moral. No hay redención. Y la novela es divertidísima.
Es la Austen que casi nadie ha leído, y probablemente la más sorprendente.
Una villana como protagonista
Lady Susan Vernon es una viuda de unos treinta y cinco años, hermosa, encantadora y sin dinero propio. Esa última parte es la clave de todo: en la Inglaterra de finales del XVIII, una viuda sin fortuna no tenía oficio, ni renta, ni forma legal de generarla. Lo único que poseía era su capacidad de agradar, y lady Susan la administra con la frialdad de una gestora de patrimonio.
Va instalándose en casas ajenas mientras decide su siguiente movimiento, seduce por deporte y por cálculo, y sobre todo controla el relato: lo que hace fascinante al personaje es que sabemos exactamente lo que piensa —porque escribe cartas a su amiga y cómplice— y lo que dice a los demás, que es lo contrario. Ver cómo convence a un joven inteligente y prevenido de que todo lo que le han contado sobre ella es calumnia resulta casi un espectáculo técnico.
Austen no la condena. La mira, la deja hablar y permite que el lector saque conclusiones. Es la única vez en toda su obra en que el centro lo ocupa alguien sin bondad ninguna, y se nota que se lo pasó en grande escribiéndolo.
Una novela de cuarenta y una cartas
El libro está escrito íntegramente en forma epistolar: cuarenta y una cartas cruzadas entre seis o siete corresponsales, más un breve cierre. El efecto es el de espiar un grupo de chats privados, con cada personaje contando su versión a quien le conviene.
Y luego está el final, que es una broma deliberada sobre las limitaciones del género: cuando la trama se aprieta y los personajes empiezan a estar en la misma casa —y por tanto dejan de escribirse—, la narradora interrumpe la correspondencia, comenta que ya no puede seguir por carta y despacha el desenlace en unas páginas de resumen. Austen se estaba riendo de una moda literaria que dominaba el siglo XVIII, y a la que renunciaría después: sus dos primeras grandes novelas empezaron siendo epistolares y acabaron reescritas en tercera persona.
Escrita a los veinte, publicada setenta años después
Austen escribió Lady Susan hacia 1794, cuando tenía poco más de dieciocho años, y sacó una copia en limpio hacia 1805. Nunca la publicó ni parece que lo intentara.
El texto vio la luz en 1871, más de cincuenta años después de su muerte, en la segunda edición de la biografía que escribió su sobrino James Edward Austen-Leigh, el mismo libro que fijó la imagen pública de la «querida tía Jane», dulce y hogareña, que la crítica lleva un siglo desmontando. Hay algo perfecto en que fuera precisamente ese volumen —el que la convirtió en una solterona inofensiva— el que sacara a la luz su personaje más despiadado.
La adaptación con el título equivocado
Si buscas la película, no la encontrarás por el nombre del libro: Whit Stillman la adaptó en 2016 con Kate Beckinsale como protagonista, y la tituló Love & Friendship, que es en realidad el nombre de otro texto juvenil de Austen y no tiene nada que ver con esta historia.
La adaptación es fiel al espíritu y muy divertida, pero llega donde llega: la gracia del original está en leer las cartas, en el contraste entre lo que lady Susan escribe en privado y lo que interpreta en público. Eso, en pantalla, se pierde inevitablemente.
Por qué leerla hoy
Por tres razones. La primera, que es cortísima: se lee en una tarde larga. La segunda, que es la puerta trasera a Austen —quien la encuentre demasiado remilgada o demasiado sentimental descubrirá aquí a una autora de veinte años con una mala idea espléndida y ningún interés en dar lecciones—.
Y la tercera, la más interesante: porque el personaje sigue siendo incómodo. Lady Susan hace exactamente lo que hacían todos los personajes masculinos de su época sin escandalizar a nadie —buscar ventaja, seducir, calcular matrimonios—, y su única arma disponible es el encanto. Se la puede leer como una villana o como la única persona del libro que ha entendido las reglas del juego. Austen, con mucho cuidado, no elige.
Nuestra edición
Publicamos Lady Susan en una nueva traducción al español, con el texto íntegro de las cuarenta y una cartas y su conclusión. Disponible en tapa blanda, tapa dura y ebook, y en edición bilingüe de texto paralelo español-inglés, en tapa blanda y en tapa dura.