"Escrito por una dama": 4 escritoras clásicas que desafiaron las reglas para poder publicar
"Me atrevería a aventurar que Anónimo, que tantas obras escribió sin firmar, era a menudo una mujer". Esta brutal (y certera) frase la escribió Virginia Woolf en 1929. Y tenía toda la razón. Durante siglos, el mundo editorial fue un club exclusivo para hombres. Si una mujer quería publicar, especialmente si escribía sobre temas "inapropiados" como la ciencia, el terror o la independencia femenina, tenía que hacerlo a escondidas, usar seudónimos masculinos o conformarse con el anonimato.
Hoy en el blog, destapamos la historia de 4 autoras que tuvieron que luchar contra los prejuicios de su época para que hoy podamos leer sus obras maestras. (Pista: para rendirles el homenaje que merecen, todos los libros que mencionamos aquí están disponibles en nuestra tienda tanto en español como en cuidadas ediciones bilingües).
1. La creadora del monstruo que nadie creyó que fuera mujer: Mary Shelley
Cuando Frankenstein se publicó por primera vez en 1818, no llevaba el nombre de Mary Shelley en la portada. Se publicó de forma anónima, y la obra estaba dedicada al padre de Mary, lo que hizo que muchos críticos y lectores asumieran que el verdadero autor era su marido, el poeta Percy B. Shelley. La sociedad de la época simplemente no podía concebir que una chica de 19 años tuviera una imaginación tan oscura y brillante como para crear la primera gran obra de ciencia ficción y terror de la historia. Recién en la segunda edición, en 1823, Mary pudo poner su nombre en su propia creación.
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2. "By a Lady" (Escrito por una dama): Jane Austen
Hoy en día, Jane Austen es uno de los nombres más famosos de la literatura mundial. Pero mientras estuvo viva, muy pocos sabían que ella era la autora de sus novelas. Para proteger su reputación (ya que escribir por dinero no estaba bien visto para una mujer de su clase), su primer gran éxito, Sentido y sensibilidad, se publicó bajo la simple firma "By a Lady" (Por una dama). Cuando publicó Orgullo y prejuicio, la portada solo decía: "Por la autora de Sentido y sensibilidad". Jane murió sin ver su nombre impreso en la portada de sus propios libros.
Leer «Orgullo y prejuicio» en español →
3. La mujer que explicó el truco: Virginia Woolf
A diferencia de Austen o Shelley, Virginia Woolf sí publicó con su nombre, pero dedicó gran parte de su obra a analizar por qué las mujeres del pasado no pudieron hacerlo. En su ensayo más famoso, Woolf reflexiona sobre las barreras económicas y sociales de las escritoras. Su conclusión es clara: para que una mujer pueda escribir ficción, no necesita solo talento, necesita dinero y "una habitación propia" con cerradura, algo que durante siglos fue un lujo reservado solo para los hombres.
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4. La que firmó con su nombre... y pagó el precio: Kate Chopin
¿Qué pasaba cuando una mujer publicaba con su nombre real una historia sobre una protagonista que ya no quería ser madre ni esposa? Que la sociedad la "cancelaba". Eso fue lo que le pasó a la estadounidense Kate Chopin en 1899. Publicó El despertar, una novela sobre la emancipación sexual y personal de una mujer. La crítica de la época fue tan despiadada, tildando el libro de "veneno" y "vulgar", que la novela fue censurada en varias bibliotecas y la carrera literaria de Chopin quedó prácticamente destruida. Tuvieron que pasar décadas para que fuera redescubierta y aplaudida como la obra maestra feminista que es.
Leer «El despertar» en español →
Las firmas que no pudieron borrar
Detrás de muchos de los grandes clásicos que leemos hoy, hay historias de mujeres que escribieron en las sombras, en las mesas de la cocina o robándole horas al sueño.
Celébralas leyendo sus obras exactamente como tú prefieras. Recuerda que todos los títulos de nuestro catálogo cuentan con maravillosas ediciones en español y también en formato bilingüe (español e idioma original), ideales para no perderte ni un solo matiz de sus textos originales.
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